sábado, 19 de agosto de 2017


***Stand by

Nesta entrada achegamos a contra 
do noso particular Ventanuco só 
en lembranza e solidariedade con
BARCELONA

sábado, 12 de agosto de 2017

conversas.com 
Francisco Abollado Fernández "Pichi"
Profesor de baile tradicional

Este pontevedrés imparte clases de baile regional desde hace 30 años, una disciplina a la que llegó de joven casi por casualidad, pero se convirtió para él en toda una pasión. Tanto que desde finales de los 80 vive entregado a una labor de recopilación de canto, baile, vestuario y juegos tradicionales que lo ha llevado por centenares de aldeas de toda Galicia. Desde 2014 dirige y enseña baile regional en el Centro Social de Dena a una treintena de alumnos vinculados a la asociación cultural “Penaguda”, la única formación que lleva promoviendo desde hace décadas esta actividad en el municipio meañés.

“EL FRANQUISMO SUPUSO LA DESAPACIÓN DE LOS SERÁNS AL PROHIBIR LAS REUNIONES DE GENTE”

Pichi Abollado, profesor de baile tradicional
¿Cómo se inicia usted en el mundo del baile regional?
Fue con 14 o 15 años en que unas amigas del instituto en Pontevedra que bailaban nos animaron a un grupo de chicos a probar. Fuimos, nos gustó y nos integramos. Cierto que luego los otros fueron dejando, y yo fui el único chico que siguió.
¿Y cuándo le enganchó definitivamente?
Casi del el principio, a mí me gustaba el baile, poco a poco me fui metiendo y se convirtió en toda una pasión. Al poco una profesora del instituto me propuso darles clases de baile a los chavales de una aldea de Ponte Caldelas llamada Caritel. Pretexté que llevaba poco tiempo en esto, pero ella me animó y fue así que me inicie en la enseñanza con apenas 16 años. Y en Caritel fue donde quedé prendado al ver que las abuelas, que eran las que llevaban a los nietos a baile, al final de las clases se animaban con la pandereta y se ponían a cantar. Entonces empecé a preguntarles y ellas comenzaron a hablarme de los “seráns” de antes.
¿Qué eran los “seráns”?
Los “seráns”, conocidos en otros sitios como “foliadas”, “ruadas” o “pola vilas” en la montaña de Lugo, eran encuentros que se celebraban al anochecer en las aldeas, en que la gente se juntaba en un “cortello” que preparaban, llevaban panderetas, alguna de percusión, y allí, muchas veces a la luz de un candil cuyo aceite costeaban entre todos, tocaban y cantaban muiñeiras, jotas, agarrados… Y la gente bailaba, era la fiesta que tenían.
El baile folklórico es hoy un arte con mayoría de mujeres…
Es más femenino porque a los niños en edades tempranas les tira más del fútbol, pero no  es exclusivo, yo mismo llevo grupo donde tengo seis y ocho parejas de hombre y mujer.
¿Es un arte a la baja en los últimos años?
Decir a la baja quizás sea un tanto exagerado, porque empiezas a ver por la redonda y aparecen varios grupos. Pero sí es cierto que esta zona está sufriendo algo más en comparación el zona de A Coruña o la Costa da Morte.


Pichi Abollado vista por el objetivo de Iñaki Abella

¿El franquismo supuso un palo al baile regional?
Sí, no tanto por el baile en sí, sino porque el franquismo impedía las reuniones, por lo que ese ambiente de “seráns”, tan típico de Galicia, fue desapareciendo dado que, al fin y al cabo, no dejaban de ser reuniones de gente, aunque fuera sólo para bailar.
Usted lleva años recorriendo aldeas buscando recuperar cantos y bailes tradicionales. ¿Cuándo empezó con esa labor de recopilación?
Uf! La primera vez fue en 1988 y desde entonces ha sido algo que llevo repitiendo junto con mi mujer y un compañero de A Estrada. En todo este tiempo hemos recorrido centenares de las cuatro provincias gallegas. Es una labor urgente por cuanto quedan pocos testigos de esa tradicional oral y, si no la documentas ahora, se perderá para siempre.
¿Algún criterio a la hora de elegir los lugares?
No, simplemente cogíamos un mapa y nos echábamos a la carretera. Cuando llegas a una aldea preguntas por los mayores, te entrevistas con ellos, les preguntas si tocaban, si bailaban… Muchas veces lo que haces primero son contactos, porque a algunos les da reparo, o simplemente recelan. Le cuentas lo que quieres hacer y los emplazas a una segunda cita. Cuando regresas en esa segunda cita, ya todos juntos, se muestran más confiados: cantan, bailan y no ponen trabas a que tú grabes el canto y los pasos de baile. Pero no sólo te paras en eso: también recopilas vestuario, toques de pandereta, juegos tradicionales, cuentos, historias… Para mí es un mundo apasionante.

Nuestro protgaonista en una imagen de su archivo
En esa labor: ¿halla más material en una que en otra, caso del interior o a la costa?
En el interior encuentras más por la razón que los mayores se quedaron en la aldea y las nuevas generaciones emigraron a la costa. Pero también en la costa coruñesa, y en especial la Costa da Morte, encuentras cosas muy interesantes.
¿Alguna zona por recorrer o alguna labor concreta en cuanto a recopilación en mente?
Ahora estamos centrados en la recuperación de un instrumento tradicional que hemos encontrado en la zona de Lalín y en la sierra do Suido en Pontevedra, y que llamamos pandeiro redondo, para diferenciarlo del habitual que era cuadrado. Era un pandeiro a modo de “peneira” con una doble piel, por arriba y por abajo, que se colocaba entre las piernas y se tocaba con unas baquetas.
¿Difiere mucho la muiñeira, el alalá u otros cantos o bailes de una zona a otra de Galicia?
Sí, no es lo mismo una muiñeira de A Fonsagrada que otra de Mondariz o de la Costa da Morte. Existe una base común pero luego varía en la forma, por ejemplo en la zona de Carballo y A Coruña la muiñeira se baila con puntos más largos, esto es, con más movimientos entrelazados.
¿Y esa música gallega traspasa fronteras y se canta o baila en Asturias, León, Portugal…?
Sí. Lo mismo que las zonas fronterizas gallegas importan formas vecinas de fuera, pongamos por caso en A Fonsagrada se perciben modos asturianos, en Salvaterra, portugueses… también la muiñeira gallega llega a esas zonas del exterior, no es, digamos, algo exclusivo de Galicia.
Si tuviera que convencer a algún padre para enviar a hijo de corta edad a baile regional, ¿qué le diría?
No quiero convencer al padre o a la madre, en más, yo en ocasiones les digo que no fuercen al niño, es algo que tiene que gustarles.
¿Existe una edad ideal para iniciarse en el baile regional?
Cinco o seis años, antes no tienen coordinación de movimientos. Con un año de práctica un niño está bailando.
¿Se aprende peor siendo adulto?
No, los adultos tienen interés, y cada vez más hay más grupos, de hecho yo mismo llevo varios. Ese interés hace que el adulto aprenda más rápido, al niño, en cambio, tienes que introducirle un componente lúdico para que combine juego y baile, y eso atraiga su interés.




sábado, 5 de agosto de 2017

*** Opinión

Soltarse el corsé

Logo de la organización del Encontro
El “Encontro co Viño de Autor” pide desatarse el corsé que le impide crecer, y hasta lo ahoga en los últimos años. El “viño”, en vez de “albariño” en su nombre es, 20 años después, un vocablo que le otorga potencial cara a erigirse, no en una fiesta del albariño -cuya bandera enarbola Cambados-, sino en una fiesta del vino “de autor” de los caldos gallegos, que ponga en el escaparate meañés representación de vinos de bodegas artesanas, blancos y tintos, de las cinco denominaciones de origen de la comunidad. Ese giro es un espacio vacío a conquistar. Pero lo que algunos temen como competencia, otros, más avezados, lo interpretan como oportunidad.

Y es que el “Viño de Autor”, que en su primera edición de 1998 concurría con 22 albariños artesanos a una cata digna en cuanto a elenco, ha venido mermando hasta los ocho de esta edición. Sin más recorrido, el Encontro agota su tiempo. Se mantuvo ya este año, más que nunca sobre la campana, merced a un golpe de riñón de la organización más el plus demandado al concello, pero también merced a un público fiel, que repite jornada sí y jornada también, para dar oxígeno a la fiesta. No por mucho tiempo. Amén gracias.



sábado, 29 de julio de 2017

EL MEDIÁTICO COCINERO JOSÉ ANDRÉS DEGUSTA UN ALBARIÑO MEAÑÉS CRIADO BAJO EL MAR DE AROUSA

José Andrés observa una botella de Sketch subida a barco bajo la mirada de Raúl Pérez
El prestigioso y mediático chef asturiano José Andrés disfrutó de una jornada de relax en la ría de Arousa cumpliendo uno sus sueños: sumergirse en el mar de la ría para subir con sus manos una botella del preciado Sketch, el albariño que el enólogo berciano Raúl Pérez, en colaboración con el bodeguero meañés Rodrigo Méndez, cría bajo una batea en el mar a 12 metros de profundidad.
José Andrés, a quien le une vínculos de amistad con Raúl Pérez y conocía al pujante bodeguero meañés, completaba hace unos días el camino de Santiago en su variante portuguesa y de viaje a Lisboa por compromisos profesionales, aprovechó para realizar una escala en la ría de Arousa. Fue el pasado domingo que, emplazado con Raúl Pérez y Rodrigo Méndez, se adentraron en barco a media mañana hacia dentro de la ría para bajar a por el Sketch.

José Andrés en el momento de sumergirse entre la batea en el mar de Arousa
El cocinero, buen aficionado al submarinismo, no dejó pasar la oportunidad y quiso enfundarse él mismo el traje de neopreno, con el objeto de vivir la experiencia de bajar en persona a uno de los jaulones que crían en su interior el preciado vino. Instantes después subía a cubierta con una de las preciadas botellas del albariño del mar, toda cubierta lapas, mejillones, berberechos, algas y demás flora y fauna marina que se le adhiere al cristal.
Ya sobre el barco disfrutó in situ de una comida en compañía familiar con empanada, ostras sacadas de la misma batea y otros mariscos de la ría, todo ello regado por el Sketch, un vino que él ya conocía de primera mano pero que nunca había degustado a pie de batea. Un vino éste que responde a una edición limitada no destinado en origen a la venta, y cuyo proyecto abandera un Raúl Pérez que dirige más de 200 vinos en países como Francia, Portugal, Argentina, Chile o mismo en Sudáfrica. Un José Andrés que quiso conocer de primera mano de primera mano los pormenores del proceso de elaboración del peculiar vino y que se mostró entusiasta con la vivencia en el mar de Arousa.

De izquierda a derecha el bodeguero Rodrigo Méndez, el enólogo Raúl Pérez y el cocinero José Andrés, a pie de batea




domingo, 23 de julio de 2017

*** Opinión
Eleccións á D.O.

Por que as candidaturas que concorren ás eleccións do Consello Regulador Rías Baixas se felicitan cando votou só o 34 por cento do censo? É que acaso é unha representación digna? Por que o proceso é tan farragoso que o electorado abdica? Por que nun modelo democrático hai electores que votan dúas veces, en dous censos diferentes, baixo un formulismo de nomes? Por que non existe pluralismo real en varias candidaturas? Por que nunhas eleccións sábese de antemán que sector vai ter a presidencia do Consello? E por que o presidente dun Consello Regulador ten arte e parte en cada decisión? Por que unha cláusula de confidencialidade impide que se fagan públicos os votos que os vogais emiten nos plenos, de tal xeito que os electores non poidan saber o que votan os seus representantes ao longo de toda unha lexislatura? E por que o xustificamos todo en base a unha normativa que semella bíblica?




domingo, 16 de julio de 2017

Si hace una semana abríamos nuestro particular Ventanuco a hospedajes singulares en O Salnés, hoy brindamos una peculiar guía para no perderse en locales similares de hostelería, en los que el lector podrá disfrutar de una comida, tomarse una copa o catar un vino, en una dependencia enxebre y cuyo uso mudó del histórico original. Desde un antiguo palomar, reconvertido hoy en moderna sala de catas, hasta un tonel dentro del que disfrutar de una romántica cena, pasando por molinos de río que, fieles a su estructura, mudaron con mimo en locales de restauración, o tradicionales piornos donde degustar un vino desde una hamaca al atardecer. Y que mejor ocasión que el verano para disfrutar de una experiencia en ellos.   
Fotos. Iñaki Abella

HOSTELERÍA CON ENCANTO

Bocoi de vino reconvertido en sala en el Muiño da Chanca
En Dena, a pie de la PO 550, el Muiño da Chanca ofrece en el exterior de su restaurante una peculiar sala a modo de reservado para una cena romántica: el interior de un auténtico bocoi de vino, traído en 2013 desde Ferreira de Pantón, en Aguas Santas, hasta Dena, para convertirse en imagen de este establecimiento hostelero. “Era un viejo barril del año 1915 -explica Antonio Domínguez, quien regenta con su hermano el negocio familiar- cuya madera de castaño se curtió durante décadas en la bodega de un cosechero artesano, almacenando cada año 7.000 litros de vino, que era su capacidad”, “Recuerdo -agrega- que lo adquirimos por 500 euros pero nos costó más dinero el porte. Luego pagamos 700 a un carpintero por los trabajos de restauración, anclaje y acondicionamiento interior, pero la verdad es que valió la pena, porque para nosotros se ha convertido en todo un emblema”.

Mesa preparada en el Interior del bocoi de vino del Muiño da Chanca
El interior del viejo bocoi fue acondicionado con suelo de madera, una mesa y sendos bancos a cada lado, de tal forma que sirviera para albergar una cena íntima. “Hubo una época -comenta Antonio Domínguez mientras disponer la mesa en el interior- en que una pareja de clientes vilagarcianos lo reservaban todos los sábados para cenar”. A favor tiene además que, degustar un almuerzo o cena dentro de las entrañas de este inmenso bocoy, no supone coste añadido sobre el precio de carta.

Palomar para catas
Sala de catas dentro de un palomar en Pazo de Baión
Quien desee otra experiencia para los sentidos puede desplazarse hasta el Pazo de Baión, adquirido en 2008 por Condes de Albarei donde, dentro del departamento de enoturismo, puede acabar su visita degustando un vino de la cata en un antiguo palomar. “Se trata de una de las joyas históricas del pazo -explica Eugenia Castro, responsable del departamento de enoturismo- que, junto con la edificación fue rehabilitado de la mano del arquitecto César Portela para abrirlo al público en 2011”. La estructura, con planta circular, alberga en sus paredes, dispuestos en 16 filas, en torno a un millar de originales nidos de palomas, mientras el centro está presidido por una gran mesa de madera cincundada por un banco corrido. Esta sala, con capacidad para 15-20 personas es, sin duda, uno de los atractivos del pazo, no en vano en ella han degustado el albariño desde visitantes norteamericanos a japoneses, pasado por mexicanos, alemanes o australianos entre otras nacionalidades, los cuales han quedado prendados de la belleza de la construcción.
“Cuando ofreces la cata en esa sala -explica Eugenia Castro-, nada más entrar, la gente queda sorprendida por las paredes y la altura, y es entonces cuando tienes que hacer una labor didáctica explicándoles que esos huecos cuadrados de la pared, ni eran botelleros ni nada tenían que ver con el vino, sino que eran, en realidad, auténticos nidos de palomas”. “La experiencia de degustar un vino en esta sala -prosigue-, y en un entorno que aúna historia, naturaleza y arquitectura, cautiva siempre al visitante”. Eso sí, uno puede solicitarlo pero ha de tener fortuna en la asignación, por cuanto el pazo dispone de cinco espacios para catas y es el departamento de enoturismo quien dispone cada cual. No obstante, si entra en sus planes visitar este pazo y sus bodegas, no lo dude, e inténtelo porque, por los 10 euros que cuesta visita y cata, la experiencia le resultará inolvidable.

Panorámica desde el interior el horreo de la Quinta de San Amaro 
En un viejo hórreo
Pero si lo del palomar de Pazo de Baion se le tuerce puede decantarse por otra de nuestras opciones, como es la de degustar un vino o una copa acomodado en un sillón-hamaca dentro de un viejo hórreo. Para ello deberá desplazarse hasta la Quinta de San Amaro en Meaño, un hotel-restaurante enclavado en un entorno rural, y que ofrece al cliente tal posibilidad. “Se trataba de un viejo hórreo que existía en la finca -explica Nacho Crespo- y del que se mantenía en pie tan sólo el armazón de piedra. Entonces se nos ocurrió acristalarlo y dejar este espacio en la finca como un rincón de relajación y conexión con el paisaje”. “Aquí -agrega- el cliente puede degustar un vino, una copa, un café… lo único que no servimos dentro son comidas. Es un espacio cálido, muy demandado, ideal para ver anochecer, sobre todo en invierno, luego en verano se recurre a él más bien por la noche porque durante el día el calor dentro se hace excesivo”.

Horreo acristalado de la Quinta, lugar idóneo para degustar una copa al anochecer
“El turista extranjero -continúa Nacho Crespo- se sorprende con esta construcción, tanto que algunos nos no han preguntado por qué tenemos monumentos funerarios en casa… Sí, porque ellos ven una estructura con rectangular, elevada y coronada por cruces, y algunos piensan que se trata de un templo funerario. Y es que te paras a pensarlo y entiendes la confusión. Entonces les explicas lo que es un hórreo, y para hacerlo más fácil lo que hicimos fue rehabilitar otro que tenemos en la finca, con su duela en madera, para que pudieran comprender más fácilmente su función original como almacén de mazorcas de maíz”.

Lita Escuedeiro en el interior de su Muiño do Ferreiro en Lores
Molinos de río
Más habitual, aunque no por ello deja de sorprender al visitante foráneo, son los molinos de río, reconvertidos en locales de restauración. En Meaño se pueden encontrar con hasta tres de ellos, los cuales conservan en su nombre el de la construcción de origen: son los muiños de O Ferreiro, A Birta y A Chanca, los tres enclavados en las riberas del río Chanca que, nacido del Valboa (Armenteira), es la principal arteria atraviesa el municipio. De ellos, el de O Ferreiro (Lores) es donde la intervención fue menor, tanto que conserva sus piedras originales que sirven de soporte para mesas. Se trata de un viejo molino-vivienda de maquía, que dejó de moler hace casi medio siglo. El concello lo adquirió a inicios de este, y cedió su explotación como tapería. Hace apenas una semana acaba de reabrir precisamente sus puertas tras una nueva concesión, la cual recayó en Lita Escudeiro, una vecina de Simes afincada en Sanxenxo con décadas de experiencia regentado kioskos de playa. 

Responsables de sala y cocina del Muiño da Birta en Dena
Los molinos de A Birta y A Chanca (ambos en Dena) son dos viejas construcciones que ya aparecen catalogadas como tales en el catastro del Marqués de la Ensenada, propiedad entonces de Bernardo Camiña y Domingo Domínguez respectivamente. El último, adquirido en 1984 por Antonio Domínguez, lleva 27 años reconvertido en un restaurante -con capas de piedra de molino originales en barra incluidas- donde la parrilla y el pulpo son verdaderos protagonistas. En el de A Birta en Abuín, que ha último en llegar hace apenas un lustro, el  visitante no debe dejar de pasar la oportunidad de degustar, amén de la buena mesa casera y los preciados postres, uno de sus cócteles de sobremesa, sin duda una de las especialidades de la casa.





sábado, 8 de julio de 2017

*** Opinión
Pediatría na UVI

Unha verdade a medias en ocasións é a peor das mentiras. Nos últimos anos Meaño, como o resto de Galicia, ven padecendo a falta de pediatras en atención primaria. No noso caso, ante a baixa da titular desde fai dez meses no centro de saúde de Dena, o servizo vense parcheando entre médicos de familia e algún especialista de xeito ocasional. A resposta que esgrimen as autoridades sanitarias é a falta física de profesionais de pediatría, argumento referido ata por escrito por parte da xerencia do Sergas en Pontevedra cando a alcaldesa se interesou pola cuestión.
Desde logo algo non cadra, cando nun país como España, inmerso todavía na crise, e cunhas taxas de paro que no caso Galicia superan a 17 por cento (35 por centro en mozos), non hai xóvenes dispostos a estudar unha especialidade médica con déficit de profesionais e onde se presume, dados argumentos, que o paro non existe.

As razóns son máis profundas. Por unha banda, a Consellería non está abrindo o suficiente o número de plazas para a formación na especialidade e, por outra, unha vez rematada a súa formación, os profesionais decántanse por ofertas máis atractivas no tocante a salarios, pero sobre todo a horarios, que lles permitan ademáis conciliar vida laboral e familiar, o que moitas veces pasa por emigrar a países do entorno onde son máis valorados.
O que é reprobable é que, sendo conscientes das razóns que afogan o sistema, a administración non estea a facer o necesario para invertir a situación por ela creada. Isto lévanos a pensar se, en realidade, non existe un interese por liquidar a pediatría de atención primaria para relegala, como noutros países europeos, só a atención hospitalaria. É unha vella táctica por parte dos políticos a de deixar morrer un servizo por inanición: neste caso por falta de profesionais, noutros ofrecendo un servizo tan acotado ou depauperado que provoque a falta de demanda por parte dos usuarios. Unha vez logrado isto, xustificar a liquidación é doado, ata semella lóxico. Ou non?